ROCAMBOLESCO JORNAL CULTERANO

7.00

Sobrecogeos vuesas mercedes videntes puesto que la asuso titulada epístola versa referente a que la erudición suma encarnada en un inopinado ilustrado en el raciocinio confluye con la vorágine que caracteriza a su parentela en línea directa, matrimoniada anexa a uns tríada de variopintos e impúberes vástagos varoniles quienes moran bajo sus dominios gananciales. Lo hasta ya enunciado fomenta jocosas coyunturas dignas de encumbramiento del decoro en la estratosfera de la animosidad. Este trauma epistolar transladará al ente leedor al través de una fecha vacacional inmersa en un estío enclavado en el acabamiento de la pretérita centuria. Despiporre garantizado, redunda hesitar aquende.

ROCAMBOLESCO JORNAL CULTERANO 

 por PASQUINEL LABARTA,

singular maese del verbo

.GÉNESIS, TRATADO Y EPÍLOGO 

 

La cualidad visible del resplandor refulgido por el astro rey se infiltra al través de las entreabiertas rendijas de una plastificada celosía vertical que empalma la alcoba matrimonial que nos cerca con la radiación solar exterior. En los adentros de este hipotético nido de amor, triunfa el claroscuro y una desbloqueada plancha de vidrio escuálido amortigua la canícula vigente. El exiguo  tráfico urbano que recorre las callejuelas del antedicho alfoz, emite un silencio sucio. La módica decoración del espacio la articulan una baratija de ropero con piernas, un sobrio tocador a juego, una yacija dúplex, un par de consolas de noche colindantes a ambos márgenes de la piltra y desbarajuste. El reparto existencial lo conforma una pareja bisexual que ha pernoctado desparramada por arriba del área del aludido catre y bajo un lienzo mondo y asimismo lirondo. Eufemio Romanones inspira y espira atmósfera cobijado ombligo asuso en la región zurda del lecho matrimonial y enfundado en una vestidura para pernoctar con tanto sus mangas como perneras tubulares en toda su extensión. Por disparejo lado, su exclusiva chorba previa al bodijo Martirio Muñoz, adosa su par de blandos pechos al jergón y tuerce su viso con ruta a la diestra. De improviso, abuchea su zumbido desde sobre del minúsculo mueble anexo al varonil a lo sumo del sitio, el despertador electrónico y con numerología digital encarnada que expresa las 08:30. El señor palpa la obscuridad y acalla de un manotazo al artefacto cuyo proyecto le condena a incordiar. 

-¡… … … … …! 

 

La ojerosa cuarentona tendida al linde del manazas, reside bajo su permanente, se cobija tras un camisón floreado y masculla con tono adormilado desde su holgada pose de difunta derribada sobre el vientre. 

-Eufi, Eufiiii… levanta a los niños que ayer les dijiste que los llevaríamos de excursión. Anda, vaaa… 

 

El canoso y cejijunto cincuentón conecta la iluminación que dota al sitio de visibilidad y glosa con deje enfático unos extravagantes buenos días en plan cultivado mas harto sui géneris. 

-Clic… ¡Entelequias agrias con los antojadizos herederos de mi genoma! …acomoda el cabezal sobre el cual recuesta su occipucio… ¿Otrosí, para qué diantres osarán embelesarles aficiones tamaño insensatas?! …indica el firmamento de yeso… ¡Alojarse en el remoto allá de las cumbres alpinas, engulle garbanzos! 

 

La hembra compacta insiste. 

-Bueno, cariño, ¿vas o no? 

 

El cejudo intelectual se recuesta suso de su perfil zurdo y toma pose chulesca al estacionar la codera de idéntico costado contra el cojín oblongo y aparcar el carrillo sobre del área palmar de ese mismo flanco. 

-¡Por y para mi pesarosa desventura, ipso facto acudo, sí que positivo sí! ¡¿Qué otro remedio me concedéis, cernícala quien contrajo esponsales con este desdichado sujeto que predica?!  

 

La  compacta desposada con el culto charlatán endereza su torso en un visto y no visto y rezuma marcha. 

-¡Sí, tú insúltame ya antes de desayunar, como cada día! …Patea el suelo en rebusca del calzado… ¡Y cuidado no te hernies, mal padre! ¡Vaya ejemplo de carácter cumplidor les das a tus hijos, jopé! 

 

El delgaducho caballero repta con sus escasos glúteos no más allá del topetazo con la cabecera en que recuesta sus omoplatos e interroga con turbación a su enamorada en otro tiempo harto antecedente. 

-¡¿Qué lamentable delito ha cometido el menda para que reaccionéis vos por medio del tal colérico pronto, matrimoniada con este penitente de una inacabable sentencia?! 

 

La madama de generosas curvas se abriga de pie mediante un floreado batín, obsequia el dorso anatómico a su tradicional compañero e invierte premura acicaladora.  

-¡Tranquilo amigo, que a levantar a los críos ya voy yo! …guipa con desprecio al lastre sacramental de su alma y le apunta con un índice… ¡Tú sigue holgazaneando que si no vienes, pues ya nos espabilaremos para buscar a un guarda forestal …transita al pórtico a pies de la piltra… que nos  ayude a orientarnos entre la  maleza y los arbustos …enfoca al aparente patrono de una mente cultivada… para que así  veas que no te necesitamos para nada de nada! …mana del aposento sin precisar apertura de su acceso. 

 

El orador clásico observa la salida con incomprensión empírica, alza sus cejas y sentencia para nadie. 

-¡Pues empero exculpado declárome, su señoría jueza! 

  

La alcoba de desposados se enclava al término de un rectilíneo corredor que muere en el vestíbulo y al cual desembocan un recinto equipado para la higiene personal, una estancia de tejemanejes alimentarios dotada de logística y mobiliario nutricional y los varios habitáculos de los personajes de esta improbable oda presuntamente acaecida no ha tanto. Sendas lámparas de plato se aplastan claveteadas contra la techumbre y un trastero yace tras una tabla contigua al acceso de esta modesta vivienda. La hermosa conexiona la radiación lumínica, dirige el comunicado en voz audible a sus pupilos de balde mas sin jeringar acoso a los  tímpanos durmientes y se ajusta el cinto a escasos pasos del recién perforado marco. 

-¡Mito, Torcu y Nico, arriba que a vuestro padre no le apetece ir de excursión como …se desplaza sobre sus pinreles…  mintió ayer que lo haría, pero ya me sacrificaré yo para que no muráis intoxicados en esta contaminada ciudad! …se presenta ante la portada del último habitáculo soldado a la tapia diestra, entreabre la tabla de acceso sin accionar la iluminación y emite quedos fonemas, obviando ni un infimo ápice de  ferocidad… Mito,  Eufemito, cari. 

 

Un bulto resuella con perturbación acústica enterrado abajo del lienzo que traslapa un catre huérfano y la invasora patina con su dúplex de oberturas de los irises por la escarpada área del cubrecamas, tras ello emite sonrientes pestañeos de querencia y, por postrero lance, ajunta con cautela la abertura que atraviesa el tabique. Una ocasión taponado este acceso móvil a la pieza desde su margen citerior, la sobrada de carnes enfoca la contrachapada tabla hueca rayana a lo sumo de las enclavadas en el muro frontal, infla ambos bofes y patea veloz cara a ella en aras de embestirla sin inquina empero con estruendo. Presiona sin apercibirlo el evocado interruptor que alumbra el entorno en idéntica ocasión que se dirige a los habitantes de la litera paralela a una tapia del estrecho habitáculo hermoseado con matices infantiles. 

-¡Arriba clic… so dormilones que ya os dije ayer que para trasnochar hay que aprender a vivir sin dormir!